Enamorarse de la propia sombra es un paso fundamental.
Porque dentro de nosotros existen zonas oscuras, lugares alejados de la luz del día, voces que escondemos por miedo y vergüenza. Y aprender a enamorarse de ellas significa honrar tu naturaleza, recomponer la imagen y volver a estar completos.
Te bastará una sola mirada para comprender de qué se trata.
Es ese temor profundo a ser expuestos, juzgados, a mostrarnos. Son todas esas dudas sobre quién eres y sobre lo que estás haciendo. Las heridas secretas, los deseos inconvenientes, los sentimientos lejanos a este mundo y a este tiempo. Y también el terror a la muerte, a la noche, a todo aquello que libera. Esa rabia que empuja por emerger desde debajo de la superficie.
El miedo a no ser dignos de amor.
Los sentimientos y pensamientos que ocultamos para mantener cierta reputación: ser buenos, ser cómodos, ser como los demás desean.
Enamorarse de esta parte secreta de tu mundo, de nuestra forma de ser humanos, es algo de un valor inmenso. Cuántos fragmentos asustados desean amor, comprensión, sentirse acogidos en tus brazos y en los del Universo.
No intentes brillar, no te esfuerces por hacerlo.
Ten solo el valor de llevar luz a esos lugares doloridos, a las estancias secretas de tu casa. Haz que sea seguro para que tus demonios vengan a hablar contigo. Te sorprenderán sus consejos.
Hazles saber que no hay monstruos dentro de ti, solo antiguas promesas que esperan ser cumplidas.
Un abrazo enamorado