Esta mañana, en el monte Athos, un monje se recoge en la oración del corazón; en Varanasi, un brahmán lee absorto los poéticos Vedas; en algún lugar del Sahara, un marabú sana con sus hierbas; en Teherán, un muecín llama a los fieles a la vigilia; en la selva amazónica, un chamán, con el cuerpo pintado, realiza danzas rituales.
Son notas de un canto.
Esta mañana, una madre arrulla a su hijo, un pescador se entrega a las olas del mar, un actor ensaya una y otra vez su papel, el camino aún es largo para un maratonista, la piedra espera la caricia de un escultor.
Son notas de un canto.
Esta mañana, aunque sea solo por un instante, únete a nosotros de manera consciente. Como si siempre lo hubieras hecho, como si no pudieras prescindir de ello. Porque esa es tu hermosa naturaleza: una nota en la melodía universal.
Qué maravilla.
Un abrazo armonioso